Desde la Revolución de la Tiza queremos expresar en estas líneas nuestro reconocimiento a todos los docentes que han formado parte de las movilizaciones de la Comunidad Valenciana.
Asimismo, nuestro colectivo condena el acto de violencia registrado el pasado 31 de mayo de 2026 en Valencia, donde una profesora jubilada fue víctima de una agresión desproporcionada, absolutamente lamentable e injustificada, por parte de un agente de la Policía Nacional en el transcurso de una concentración pacífica frente a la Consellería de Educación.
En suma, ante la crispación y el desastre educativo que padecemos, resulta incomprensible la actual ausencia de una movilización social e institucional. Compartimos la misma realidad: aulas masificadas, falta de recursos, pérdida de calidad educativa, problemas y riesgos de consideración en nuestro desempeño diario profesional y un futuro cada vez más incierto para nuestros jóvenes. Sin embargo, quienes cuentan con estructura, medios y voz pública parecen haber optado por el silencio. ¿Dónde están los sindicatos? ¿Dónde están las concentraciones, las campañas de denuncia y el clamor popular que cabría esperar ante un deterioro tan evidente? ¿Por qué no se escucha con fuerza a quienes dicen representar a la comunidad educativa? Y aunque algunos pretendan justificar esta situación alegando que el problema es generalizado y afecta a numerosos países, conviene recordarles que "mal de muchos, consuelo de tontos". Que una crisis sea compartida no la hace menos grave ni exime de responsabilidades a quienes tienen el deber de defender la educación pública y exigir soluciones urgentes.
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